lunes, 30 de abril de 2012

Taller 2 II Periodo


Colegio nuestra señora de Nazareth
Taller de Filosofía 8°


Una vez comprobada la inutilidad de las explicaciones vagas y arbitra­rias propias de la filosofía realizadas hasta ahora, tales como la teolo­gía y la metafísica, el hombre renuncia en lo sucesivo a las indagaciones absolutas, es decir, universales, y dirige sus esfuerzos al dominio de la verdadera observación por los sentidos, única base posible de los co­nocimientos verdaderos.
La lógica reconoce en lo sucesivo, como regla fundamental, que toda proposición que no se demuestre en un hecho, particular o general, no puede tener ningún sentido real e inteli­gible. Por otra parte, cualquiera que sea su modo, racional o experimental, de llegar a su descubrimiento, su validez científica será solamente aceptada por su demostración, directa o indirecta, en los fenómenos obser­vados. La pura imaginación pierde así irrevocablemente su antigua supremacía mental, y se subordina nece­sariamente a la observación y demostración.

Auguste Comte, Discurso sobre el espíritu positivo.

Miguel Unamuno considera que la filosofía no compite con la ciencia, pues su entrés no es demostrar.
Ante todo, la filosofía se acerca más a la poesía que a las ciencias. Cuán­tos sistemas filosóficos se han fraguado como suprema regla de los resul­tados de las ciencias particulares, en un período cualquiera, han tenido mucha menos consistencias y menos vida que aquellos otros. Y es que las ciencias, importándonos tanto y siendo indispensables para nuestra vida y nuestro pensamiento, nos son, en cierto sentido mas extrañas que la fi­losofía. Cumplen un fin más objetivo, es decir más fuera de nosotros.
La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción más unitaria y total del mundo, de la vi­da, y como consecuencia de esta concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimien­to respecto a la vida misma. Y ésta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes e inconscientes.

Miguel de Unamuno, El sentimiento trágico de la vida
1 ¿Cómo debe ser la filosofía según Comte?

2 ¿Cuál es la función de la filosofía para Unamuno?

3 Según tu opinión, ¿cuál es el valor de la filosofía frente a las ciencias experimentales y demostrables?

No hay comentarios:

Publicar un comentario